Cuando escuchamos la palabra láser, es fácil pensar en algo que corta, quema o destruye tejido.
Pero no todos los láseres tienen la misma función.
La terapia láser de alta intensidad, conocida también como HILT por sus siglas en inglés (High Intensity Laser Therapy), utiliza energía luminosa con un objetivo completamente diferente: interactuar de manera controlada con los tejidos y producir respuestas biológicas que pueden contribuir al manejo del dolor y a la recuperación funcional.
No introduce medicamentos al organismo y no funciona como un láser quirúrgico.
Entonces, ¿qué sucede realmente cuando esa luz entra en nuestro cuerpo?
La explicación comienza dentro de las células.
Primero: un láser terapéutico sigue siendo luz
La luz es una forma de energía.
En la terapia láser se utilizan determinadas longitudes de onda de luz que pueden atravesar la piel. Una parte de esa energía se refleja o dispersa y otra puede ser absorbida por estructuras presentes en los tejidos.
Es precisamente esa interacción entre la luz y el tejido la que puede desencadenar diferentes respuestas biológicas.
De forma sencilla podemos imaginarlo así:
Luz → tejido → células → respuesta biológica
El láser no introduce una sustancia nueva al cuerpo.
Lo que hace es entregar energía en forma de luz para interactuar con procesos biológicos que ya existen en nuestras células.

¿Qué ocurre cuando la luz llega a las células?
Dentro de nuestras células existen estructuras llamadas mitocondrias, que suelen describirse como las “centrales de energía” de la célula.
Una de sus funciones es participar en la producción de ATP (trifosfato de adenosina), una molécula que funciona como una de las principales fuentes de energía inmediata que utilizan las células para realizar muchas de sus funciones.
Podemos pensar en el ATP como una especie de “moneda energética” de la célula.
Las células utilizan esa energía para mantener y ejecutar numerosos procesos necesarios para su funcionamiento.
Una de las principales hipótesis que intenta explicar la fotobiomodulación propone que ciertas longitudes de onda pueden interactuar con moléculas relacionadas con el funcionamiento de las mitocondrias, entre ellas una enzima llamada citocromo c oxidasa.
Esta interacción podría modificar procesos relacionados con ATP, óxido nítrico, especies reactivas de oxígeno, calcio intracelular y otras vías de comunicación celular. Sin embargo, el mecanismo exacto todavía continúa siendo investigado y la participación de la citocromo c oxidasa, aunque es una de las explicaciones más estudiadas, no debe considerarse completamente resuelta.
¿Qué significa fotobiomodulación?
Aunque la palabra parece complicada, su significado es bastante sencillo:
Foto = luz Bio = procesos biológicos Modulación = modificar o regular una respuesta
Es decir, se refiere al uso de luz para modular determinados procesos biológicos.
No significa obligar a una célula a hacer algo completamente nuevo. La idea es influir en procesos y señales que ya forman parte de su funcionamiento.
Por eso resulta más preciso hablar de fotobiomodulación que decir simplemente que “el láser da energía a las células”.
La posible modificación del ATP sería solamente una parte de una cadena mucho más amplia de señales celulares.
¿Cómo puede influir en el dolor?
El dolor es mucho más complejo que una simple señal proveniente de un tejido lesionado.
En él participan terminaciones nerviosas, sustancias inflamatorias, el sistema nervioso y la manera en que el organismo procesa esas señales.
La terapia láser de alta intensidad se ha estudiado por diferentes mecanismos que podrían contribuir a modular la percepción del dolor, incluidos procesos de fotobiomodulación, mecanismos neurales y modificaciones en señales relacionadas con la inflamación.
Por eso preferimos decir:
“puede contribuir a modular el dolor”
en lugar de:
“el láser apaga el dolor”.
La primera frase refleja mucho mejor lo que sabemos científicamente.
¿Y qué pasa con la inflamación?
La inflamación no siempre es algo negativo.
Es parte de la respuesta normal del organismo ante diferentes tipos de daño o estrés.
Sin embargo, determinadas señales inflamatorias pueden participar en la persistencia del dolor y la alteración funcional.
La fotobiomodulación se ha relacionado experimentalmente con cambios en señalización celular, óxido nítrico, balance redox y otras rutas biológicas involucradas en respuestas inflamatorias.
Por eso también es preferible hablar de:
“modulación de procesos relacionados con la inflamación”
en lugar de decir simplemente:
“el láser desinflama”.
Puede parecer una diferencia pequeña, pero científicamente es importante.
¿Qué tiene de diferente un láser de alta intensidad?
Los sistemas de láser de alta intensidad pueden suministrar cantidades relativamente altas de energía en periodos más cortos que los sistemas de menor potencia.
Eso no significa automáticamente que penetren hasta una profundidad determinada o que “más potencia sea mejor”.
La forma en que la energía se distribuye en el tejido depende de varios factores:
- Longitud de onda.
- Potencia.
- Energía aplicada.
- Tiempo de aplicación.
- Tamaño de la zona tratada.
- Modo de emisión.
- Características de los tejidos.
- Técnica utilizada.
Por eso el protocolo de aplicación es tan importante como el equipo.
Las investigaciones sobre HILT utilizan parámetros diferentes y esta variabilidad es una de las razones por las que existe incertidumbre al comparar distintos protocolos.
Entonces, ¿más potencia significa mejores resultados?
No.
En terapia láser no funciona necesariamente la lógica de:
más potencia = más beneficio.
La respuesta depende de cuánta energía se administra, cómo se administra, durante cuánto tiempo y sobre qué tejido.
Por eso una terapia láser no debería reducirse simplemente al número de watts que aparece en un equipo.
El protocolo y la selección del paciente también importan.
¿El láser de alta intensidad produce calor?
Puede producirse una sensación térmica controlada, dependiendo del sistema, los parámetros utilizados y la zona tratada.
Eso no significa que la finalidad sea quemar o destruir tejido.
Un láser quirúrgico utiliza la energía precisamente para obtener efectos como corte, coagulación o ablación.
La terapia láser musculoesquelética persigue un objetivo diferente: producir una interacción controlada entre la luz y los tejidos sin realizar una intervención quirúrgica.
La palabra “láser” es la misma, pero el propósito es completamente diferente.
¿Qué siente una persona durante una sesión?
La sensación puede variar según el equipo, la zona tratada y los parámetros utilizados.
Con sistemas de alta intensidad puede percibirse calor mientras el aplicador se desplaza sobre la zona.
La aplicación debe realizarse de manera controlada y utilizando las medidas de seguridad correspondientes, incluida la protección ocular requerida para este tipo de equipos.
La sensación no debería interpretarse como que “entre más caliente, mejor funciona”.
Nuevamente, el objetivo es entregar una dosis adecuada de energía, no generar la mayor temperatura posible.
¿El láser mejora la circulación?
Entre los mecanismos propuestos de la fotobiomodulación se encuentra la interacción con el óxido nítrico, una molécula que participa, entre muchas otras funciones, en la regulación vascular.
Se han descrito mecanismos capaces de modificar su disponibilidad y otras respuestas celulares relacionadas con el metabolismo local. Sin embargo, la interacción precisa entre luz, citocromo c oxidasa y óxido nítrico sigue siendo objeto de investigación.
Por eso tampoco sería correcto reducir el tratamiento a la idea de que simplemente “lleva más sangre” a la zona.
El proceso es mucho más complejo.
¿La terapia láser puede reparar tejidos?
La investigación experimental sobre fotobiomodulación ha identificado respuestas celulares relacionadas con metabolismo, señalización, proliferación celular y mecanismos involucrados en procesos de reparación.
Pero existe una gran diferencia entre afirmar que una terapia:
“puede influir en procesos biológicos relacionados con la recuperación”
y decir:
“el láser regenera el tejido”.
La segunda afirmación es mucho más amplia.
No debemos concluir, por ejemplo, que el láser reconstruye automáticamente un tendón lesionado, regenera cartílago o revierte una enfermedad degenerativa.
La evidencia disponible no permite generalizar esas afirmaciones.
¿Entonces para qué se utiliza?
En problemas musculoesqueléticos, el interés clínico de HILT se ha concentrado principalmente en resultados como:
dolor, función y movilidad.
Esto ayuda a entender el lugar que puede ocupar la tecnología.
No se trata de presentar el láser como una máquina que “cura” una lesión.
Se trata de evaluar si puede convertirse en una herramienta útil dentro del manejo de determinados problemas de dolor y función.
¿La terapia láser funciona sola?
No necesariamente debería plantearse así.
En muchos estudios musculoesqueléticos el láser se utiliza junto con ejercicio u otras estrategias terapéuticas.
Por ejemplo, en el estudio de dolor crónico de hombro que revisamos, los pacientes tratados con HILT también realizaron ejercicios y recibieron otras modalidades de rehabilitación.
La tecnología fue parte del tratamiento, no todo el tratamiento.
¿Sirve para cualquier tipo de dolor?
No.
Un dolor de rodilla puede tener causas diferentes.
Lo mismo sucede con un hombro, una muñeca o la espalda.
Por eso, aunque existan estudios favorables sobre determinadas condiciones, no significa que toda persona con dolor sea candidata a la misma terapia.
Antes de decidir utilizarla, la pregunta más importante no debería ser:
“¿Cuántas sesiones de láser necesito?”
sino:
“¿Qué está causando mi dolor?”
Porque elegir correctamente el tratamiento comienza por entender el problema.
Entonces, ¿qué hace realmente el láser dentro del cuerpo?
Podemos resumirlo así:
La terapia láser de alta intensidad dirige energía luminosa hacia los tejidos. Parte de esa energía puede ser absorbida e interactuar con procesos celulares relacionados con metabolismo, señalización, respuesta inflamatoria y percepción del dolor. En los sistemas de alta intensidad también puede existir un efecto térmico controlado. El objetivo no es destruir el tejido, sino producir una respuesta biológica que pueda contribuir al manejo del dolor y a la recuperación funcional.
Ésa es también la razón por la que hablar de tecnología no debería sustituir hablar de diagnóstico.
En Revalgia, el láser de alta intensidad es una herramienta.
Lo importante es determinar cuándo tiene sentido utilizarla, para qué problema y como parte de qué estrategia de tratamiento.
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¿Tienes dolor que limita tus actividades?
Antes de pensar en una tecnología o en un número determinado de sesiones, el primer paso es identificar qué está originando el dolor y cuáles son las alternativas adecuadas para tu caso.
Referencias científicas
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Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica individual.

